Las Vanguardias
El
término vanguardias surge en Francia durante los años de
la Primera Guerra [1914-1917]. Su origen está precisamente en el vocablo
francés avant-garde, término de
origen militar y político, que venía a reflejar el espíritu de lucha, de
combate y de confrontación que el nuevo arte del siglo oponía frente al llamado
arte decimonónico o académico.
Desde el principio, el arte
vanguardista adquiere una impronta provocadora contra lo antiguo, lo
naturalista o lo que se relacionara con el arte burgués. No será causalidad que
todas las primeras manifestaciones de estos vanguardismos estén repletos de
actos y gestos de impacto social, como expresión de un profundo rechazo a la
llamada cultura burguesa. La Primera Guerra, como expresión del afán
imperialista y del profundo fracaso de esa burguesía por conseguir la paz, será
el período en que, junto a actitudes diversas de rechazo a la guerra, afloren
todas estas manifestaciones artísticas extraordinarias con una versatilidad y
agilidad desconocidas hasta entonces. Los llamados ismos se sucederán uno tras otro.
No es
ninguna casualidad que el surgimiento de los vanguardismos artísticos y
literarios esté relacionado íntimamente con el periodo de mayor intensidad
social, ideológica, en definitiva histórica, del siglo XX: el periodo que va
desde la Primera guerra del 14 al inicio de la Segunda en 1939. En esos 15 ó 20
años cuajan las experiencias del nuevo arte: unas pasarán rápidamente, otras
quedarán incorporadas al arte para siempre, pero la revolución de las
formas y de los contenidos se producirá, sin duda, a partir de aquellas
vanguardias de los años 20.
Auge y crisis
Los vanguardismos despuntan inmediatamente antes o durante la Primera
Guerra, llegan a su apogeo durante la década de los años 20, entran en crisis a
partir de 1929 y desaparecerán en la década de los 30.
En esos años, los artistas vanguardistas se han enfrentado al mundo de
ideas proveniente del pensamiento burgués: unos derivarán hacia el
antiburguesismo de tipo fascista, como es el caso del futurismo italiano de
Marinetti; otros volcarán su rebeldía en el movimiento proletario izquierdista.
De esta forma, los dos grandes movimientos que marcarán el siglo XX, el
fascismo-nazismo y el comunismo, serán expuestos y cantados en sus iniciales
años de poder a través de una estética y unas formas vanguardistas. El caso más
ilustrativo es el del surrealismo francés y su apuesta por la revolución
comunista.Posteriormente serán ellos mismos perseguidos y prohibidos por los
propios aparatos culturales de estado, como ocurrió en la URSS estalinista a
partir de 1923 y en la Alemania nazi de 1933. En el primer caso, los poetas
futuristas serán criticados a partir de la nueva estética realista y populista
tras la guerra civil revolucionaria. En el segundo caso, los jerarcas nazis
secuestrarán la pintura vanguardista que había caracterizado el renacer cultural
alemán, considerada a partir de entonces como "arte degenerado".
La gran confrontación ideológica y militar de la década de los cuarenta, la
Segunda Guerra, acabará con los vanguardismos. Sus restos o serán enterrados o
derivarán en el arte moderno cuya expresión más genuina será el arte de Estados
Unidos a partir de los años 40. El trabajo de fundamentar un nuevo concepto de
arte y de literatura ya estaba realizado.
Cuadro Vanguardista:
Poema Vanguardista:
Casi a la orilla
Al poeta José Emilio Pacheco
Después de lo gozado
y lo sufrido,
después de lo ganado
y lo perdido,
siento
que existo aún
porque ya,
casi a la orilla
de mi vida,
puedo recordar
y gozar
enloquecido:
en lo que he sido,
en lo que es ido...
Al poeta José Emilio Pacheco
Después de lo gozado
y lo sufrido,
después de lo ganado
y lo perdido,
siento
que existo aún
porque ya,
casi a la orilla
de mi vida,
puedo recordar
y gozar
enloquecido:
en lo que he sido,
en lo que es ido...

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